Para sentir

Para sentir en el alma las desconocidas dichas
de la inmensidad del cielo
basta con una caricia suavemente lisonjera
de un rayito de tu pelo.

Para sentir el influjo vivificante y florido
de una inconcebible brisa
basta con el embeleso que produce en el ambiente
tu encantadora sonrisa.

Para sentir los abismos que consumen lo imposible,
más allá de todo exceso,
hay que vivir las locuras de las ignotas tormentas
de tu inalcanzable sexo,
sentirse inmerso en tu universo,
por un segundo vivir tu mundo.

Para sentir los perfumes emanados de las flores
de los jardines del cielo
basta con tener acceso a la dicha indescriptible
de tu más sencillo beso.

Para sentir que se muere de un placer que en grado sumo
paraliza con su impacto,
basta que tu piel prodigue a un privilegiado cuerpo
al más mínimo contacto.


Piel de olvido

De un tiempo hacia acá
tu piel manifiesta
un cambio rotundo en su actitud,
ya no es como fue
la eterna caricia
que amorosamente cubría mi ser.

No tienes que hablar,
pues mi alma percibe
esa indiferencia que marca el final
de un amor que ayer,
inocentemente,
me mostró el camino de la eternidad.

No me duele mi dolor, es lo de menos,
me duele tu piel que está olvidando
haber sido siempre de mi alma el templo sacro
en el que un solo cuerpo conformamos.

Tu piel últimamente está adquiriendo
el tono más triste e inhumano
de un olvido que hoy me está matando
al tiempo que tu amor ya se está muriendo.

¿Te acuerdas de ayer?
bastó una mirada para descubrir
nuestro inmenso querer,
lo sabes muy bien:
el amor sincero no hay que confesar,
lo traspira la piel.

¡Qué tristeza hoy!
ya no es necesario
ni que tú me digas que ya no hay amor,
porque ahora tu piel está traspirando,
aunque tú lo ocultes,
un gran desamor.


Tu huella

Entre mis dedos temblorosos
en lacrimal torrente, buscando un imposible,
se fue escapando mi alma.
En medio de un sendero de lirios marchitados
buscó tu huella triste,
ya casi imperceptible cual llanto evaporado,
pero que aún percibe
mi amor que te persigue desde que un día emprendiste
tu viaje al infinito.

Tu huella ya no existe,
ni el fúnebre sendero de lirios marchitados.
Tendrá ahora que buscarla
mi amor que se resiste a verte en el pasado,
en senda imperceptible,
la misma que recorren las almas encumbradas,
donde estará por siempre,
sobre un tapiz empíreo de flores relucientes,
tu huella eternizada.

Mi alma derramada,
cuando al sol del infinito ya esté difuminada,
irá con regocijo
siguiendo aquella senda que lleva a lo imposible,
a retomar tu huella,
flotando en el efluvio que no siguió tus pasos
porque será mi guía
en el andar perpetuo que, allende el horizonte,
me llevará a tu esencia.

Canto a la ballena azul

Poema presentado en la convocatoria hecha por la Casa de Poesía Silva, de Bogotá, Colombia, para el concurso "Si los leones pudieran hablar"

Tu gigantesca figura de porte monumental
que sobrepasó con creces al dinosaurio mayor,
logró, con magia imposible, de un infinito candor,
robarle el azul al cielo y eternizarlo en el mar.

Con aerodinámico encanto, que raya en la perfección,
dibujas velocidades cual poemas sin final,
que quienes contigo habitan nunca podrán alcanzar
pero que entonan felices, como sublime canción.

Tus sanguíneos torrentes, que un hombre podría surcar,
desembocan orgullosos en tu inmenso corazón,
en donde cada latido es una noble explosión
que añoramos los humanos para, de amor, explotar.

Tus cantos, que son misterio para el humano entender,
cabalgan en pentagramas con notas de eternas olas
que llegan hasta las hembras, cuando están tristes y solas,
como un cortejo del macho para la prole extender.

Es creencia que, en animales, alma no debe haber,
pero de este dictamen tú debes ser la excepción,
pues para ser tan hermosa y sublime una canción
el ser que la crea y canta un alma debe tener.

La ciencia, tan prepotente, sabe muy poco de ti;
no conoce, por ejemplo, tus rutas de emigración
y, aunque te espía indolente, no ha entendido tu canción.
Tu misteriosa aureola es un encanto sin fin.

Te fuiste, te espero

Te fuiste un día sin rumbo, a la deriva,
Cual ave solitaria que vuela hacia el olvido,
Dejando indolente la pena intempestiva
En alguien que sin ti por siempre está perdido.

No importa que te alejes más allá del infinito
En cielos de confines sin tiempo ni distancia,
Mi amor acompasado en un silente grito
Está impregnado en tu alma y en toda tu fragancia.

En un espacio pleno de luces celestiales
Escrito está por siempre mi amor interminable,
Con rayos invisibles y letras de cristales
En un lenguaje pleno de amor indescifrable.

No importa que no encuentres la senda del regreso,
Mi amor saldrá a tu encuentro cual luz en tu destino
Llevando en la esperanza el corazón impreso
Intentaré mostrarte otra vez nuestro camino.

Pasiones desbordantes

Pasión incandescente de amores encontrados
envuelven nuestros cuerpos de pieles erizadas,
al ritmo de emociones que no han sido inventadas
en valle de palmeras de son acompasado.

Me sientes y te siento en un latido intenso
de dos pasiones juntas en nubes borrascosas,
que danzan en lujuria de flores melodiosas
y explotan en colores de pétalos convexos.

Caricias que desbordan confines naturales
se mezclan y entrelazan cual rayos infinitos
de tonos imposibles plasmados, definidos,
en lienzo hecho de pieles de seres insaciables.

De aguas prodigiosas con luces deslumbrantes
sigamos navegando en mares insondables,
bebamos el amor de eternos manantiales,
vivamos para siempre pasiones desbordantes.

¿Que te deje de querer?

¿Acaso has pretendido que el sol en infinito
Opaque abruptamente sus hilos fulgurantes
Llevándose indolente la vida por delante,
¿Qué deje de brillar?

Quizás has deseado que cesen sus cantares
y no surquen los aires las aves celestiales
En vuelos infinitos de ignotos manantiales,
¿Que dejen de volar?

Tal vez has intentado que, en noches de romances,
A dos seres que cantan en coro sus amores
La luna no les brinde sus rayos de colores,
¿Que deje de alumbrar?

De pronto has deseado que en más de medio mundo
Con todas sus tormentas, sus borrascas y sus calmas
Su oleaje acariciante no moje nuestras almas,
¿Qué ya no exista el mar?

Ha pasado por tu mente que en cielo azul eterno
Se acaben las sonrisas de estrellas deslumbrantes
Con lindas pinceladas de luces refulgentes,
¿Qué no destellen más?

¡Entonces por qué pides, después de amarme tanto,
De atarme a tu existencia, de untarme de tu piel,
De haberme sumergido tan dentro de tu ser,
¿Qué te deje de querer?!

Viaje al pasado

Vuelvo de un corto viaje que me ha llevado al pasado,
recorrí sendas, lugares de un pueblo de ensoñación
que, aunque ya no es como entonces, lo es en mi corazón,
lo vi por una ventana que el tiempo, aunque se propuso,
nunca pudo cerrar.

Como en un sueño distante que nunca nadie soñó,
reviví en aquel pasado el amor que alimentó
mi alma de adolescente, pintándola de alegría,
de esperanza, de ilusión.

En cada lugar del pueblo encontré restos de amor,
huellas de amaneceres de romántico esplendor
que aún se encuentran intactos, que son del mismo color,
que tienen la misma luna, que tienen el mismo sol.

Y no sé si de alegría, de tristeza o de dolor,
lloré al verme de pronto en aquel precioso lugar
que fue testigo de algo que ha estado sienpre latente
en lo más profundo de mi alma y que vive en mi corazón:
mi primer beso de amor.

Permanecí largas horas extasiado en ese lugar,
le pregunté si un recuerdo aún tenía de ese amor,
y me respondió que sí, que se había eternizado,
que allí por siempre estará.

Le repliqué: ¡qué ironía! aunque allí sigue presente
hace tiempo que murió, pero murió en un sentido,
en un solo corazón, en otro sigue presente,
no con el mismo esplendor,
como el más bello recuerdo que a veces causa dolor.

Algún día volveré a ese pueblo y volveré a recordar
el romance que sus calles recorrió con ilusión
a sentir en sus aromas navegar una esperanza
y a visitar de nuevo mi primer beso de amor.

Mujer madura

Belleza mejor lograda no existe en el universo
En su encanto y su ternura
no hay belleza más real
que la de mujer madura,
siempre está sublime y pura,
y el tiempo, raudo al pasar,
acrecienta su hermosura.

Como rayos de luz plasmados
con pinceladas celestes,
los años siempre dorados,
felices y afortunados
retocan hermosamente
su cuerpo de amor colmado.

Belleza mejor lograda
no existe en el universo,
acarician sus miradas
maternas o apasionadas,
cual rima de hermoso verso,
cual melodía acompasada.

Es la madre consagrada,
es la amiga confidente,
es la esposa resignada,
es la ejecutiva osada,
la apasionada ferviente,
y es la amante más deseada.

Quisiera amarte

Quisiera amarte sin llanto y sin aungustia,
sin tener que sufrir porque me olvidas,
sin tener que celar porque me engañas,
sin tener que callar porque no escuchas.

Quisiera amarte sin tiempo y sin distancia,
sin tener que llorar cuando te marchas,
sin tener que esperar a que regreses,
sin que exista ese mar que nos separa.

Quisiera amarte sin dudas ni temores,
sin tener tantas preguntas sin respuestas,
sin sentir tus caricias inseguras,
sin sentir tus miradas tan distantes.

Y esperando amarte como yo quisiera
en el fondo vacío del infinito
en gotas de tristeza se me va la vida,
y envuelta en llanto se envejece mi alma.



Meme "Mi mundo libre"

Meme Mi mundo libre Enviado por Yudith

Para cumplir cariñosamente con este Meme "Las 14 cosas que te derriten o te sacan una sonrisa":

1.- El llanto con el que un bebé anuncia su llegada a este mundo.
2.- Las lágrimas que encuentro rodando sobre mi guitarra cuando termino de entonar una canción de amor.
3.- Las musas culpables de que exista este rincón poético.
4.- Los juegos en el play station, en los que nunca he podido ganarle a mi hija.
5.- El hermoso gris de una tarde de invierno.
6.- Las cristalinas aguas de un romántico riachuelo, que nunca acaban de pasar.
7.- El beso inocente de un amor infantil.
8.- Los sueños fantasiosos con un amor ímposible.
9.- El 5 a 0 con que la selección Colombia derrotó en su casa a la poderosa Argentina.
10.- El grito de felicidad de los rescatados por el ejército colombiano, de las garras de las Farc.
11.- El rojizo imposible de una puesta del sol en el llano colombiano.
12.- La infinita ternura que hay en la mirada de un niño especial.
13.- La franqueza inocente e irreverente de los niños.
14.- El inesperado "SI" ante una propuesta de amor un tanto indecorosa.

Qué difícil es


Qué difícil es poderme acostumbrar
a ver transcurrir la vida con la esperanza perdida
de tu amor recuperar,
a ver los días tan tristes porque desde que te fuiste
nada los volvió a alegrar.
Qué difícil es poderme acostumbrar
a vivir estoicamente en la triste inmensidad
de oscuridad y despojos, porque la luz de tus ojos
ya no me volvió a alumbrar.

Qué difícil es poderme acostumbrar
a sentir mis labios fríos, pues los tuyos que eran míos
nunca volveré a besar,
a ver la naturaleza afligida en su belleza
sin tu sonrisa estival.
Qué difícil es poderme acostumbrar
a sentir en el ambiente un silencio sepulcral
que quiere, de vuelco en vuelco, descubrir los dulces ecos
de tu voz angelical.

Qué difícil es poderme acostumbrar
a que estás en otros brazos y que alguien en su regazo
toda te acariciará,
a mis nocturnas angustias asido a frazadas mustias
con tus aromas de mar.
Qué difícil es poderme acostumbar
a reprimir los deseos que consumen mi ansiedad,
cuando mi cuerpo en el lecho aún reclama su derecho
a poderte acariciar.

Qué difícil es poderme acostumbar
a la que fue nuestra estancia, privada de las fragancias
de tu efluvio corporal,
a soportar esta llama que arde con fulgente flama
y que nunca se extinguirá.
Qué difícil es poderme acostumbrar
a sufrir las inclemencias de mi cruda realidad
llevando cual penitencia la falta de tu presencia, hasta que llegue el final.
Será imposible poderme acostumbrar.

Divorcio

Con la mirada apagada de la justicia invidente
y ante una fría balanza que sopesa sinrazones,
apagando abruptamente la voz de los corazones
el juez emitió su fallo, a ley, muy solemnemente.

Y de un plumazo, impasible, como un verdugo inclemente,
ejecutó al amor sollozante para cumplir su sentencia,
sin oír a un corazón que suplicaba clemencia
pues guardaba la esperanza de rescatar a su amante.

Y en el otro corazón se confundían sentimientos,
que el amor seguía latente, que pudo más el orgullo,
que el efímero adulterio pulverizó aquel capullo
donde guardó la confianza que se deshizo en el viento.

El perdón que se imploraba en mares de intenso llanto
se estrelló contra el silencio de un sentimiento herido
que vio en la separación el castigo merecido,
aunque el amor perdurara cubierto por negro manto.

Y años de amor vividos plenos de dicha y encanto
quedaron en un instante por la justicia enterrados;
qué precio que un corazón pagó por fatal pecado
y que otro también pagó por no poder perdonarlo.

Pasión reprimida



Un ancho silencio creciente y sin calma
cual torrente río que en toda su furia
deja en sus riveras tan solo penurias,
carcome con rabia y con dolor mi alma.

Una soledad con calor de infierno
cual ardiente lava de un volcán en celo
que todo lo cubre con siniestro velo,
quiere hacer la furia de lo que era tierno.

Una indiferencia con el frío del hielo
que traspasa y cala corazón y huesos,
quiere asesinar con sobrehumano esfuerzo
un amor que Dios nos inventó en el cielo.

Un olvido torpe que inventó tu orgullo,
talvez mal herido en lo más profundo,
es como una mano que opacara el mundo,
no lastima nada, ni un leve capullo.

Soledad, silencio, indiferencia, olvido,
forman un escudo tras el cual pretendes
cuidar como fiera lo que más defiendes:
ser siempre muy libre, aunque no has podido.

Te has vanagloriado y has gritado al viento
que el amor no cave en tu alma tan dura,
aunque estés ardiendo en una llama pura
de ese amor que sientes tal como lo siento.

Sígueme ignorando aunque me sientas dentro,
déjame tan solo aunque ansíes mi cuerpo,
y haz que tu silencio retumbe en el tiempo;
sígueme alejando aunque esté en tu centro.

Quieres ser tan fría aunque dentro zumba
la pasión que brota por reflejo cierto,
como está adherido el respectivo muerto
a la hierta loza de su oscura tumba.

El amor que callas perfecto lo siento,
los deseos guardados salen a tus ojos,
y aunque no lo digan esos labios rojos
que me amas lo dice tu inocente aliento.

Un volcán de grandes llamas reprimidas
eres tú mi vida con alma y con cuerpo;
si el volcán explota por fuera y por dentro
también explotarás y caerás rendida.

Verás que no es malo amar como me amas
aunque no me quieras como yo te quiero,
y de la pasión irás aprendiendo
que la vive el cuerpo, con perdón del alma.


Cómo voy a arrancarte


Con hondo desespero te busco aquí en mi alma,
Estás tatuada en ella y no puedo encontrarte,
Y entonces, aunque quiera, ¿cómo voy a arrancarte?
¡termina con mi vida, destrózame la calma!

Llegaste al más recóndito rincón de mi existencia
Para quedarte asida a mi ser eternamente,
Y al adorarte tanto, desesperadamente,
Quedaste para siempre estática en mi esencia.

Yo sé que es imposible que pueda deshacerme
De tu influencia extrema porque te sigo amando,
Me pasaré la vida impávido intentando
Lograr algo imposible: de ti yo liberarme.

Cómo voy a arrancarte si en fibras delirantes
Quedaste eternamente a mi ser encadenada,
Tendría que arrancarme, contigo entrelazada,
Mi alma y mi existencia en dúo agonizante.

Cuando en ti yo pienso



Una noche inmensa de brillante oscuro,
de tristeza densa y un silencio puro,
quiso rescatarme de ese mar de angustias
en donde naufraga mi existencia mustia.

Quedó diminuta la inmensidad larga de la noche eterna,
cual bálsamo tenue para esencia enferma,
ante la infinita horda de quebrantos
que no admiten tiempo y torturan mi alma,
cuando en ti yo pienso.

Una lluvia intensa de humedad sin calma
cual espera eterna que envejece el alma,
mojaba mi llanto, congelado y yerto,
por llorar yo tanto tu cariño muerto.

Quedaron pequeñas las inmensas gotas de la triste lluvia,
cual caricias rotas que mi piel enturbian,
ante las pesadas gotas de mi llanto
que no admiten lienzo y que mojan mi alma,
cuando en ti yo pienso.

Una aurora ingenua, triunfante y sonriente
que acabó la noche y la lluvia indolentes,
quiso convencerme que de igual manera
podría yo logar que tu recuerdo muera.

Inconmensurable quedó aquella aurora de tinte celeste,
cual reminiscencia que azota mi mente,
ante cada intento de enviarte al olvido
que más me hace amarte, más impregnas mi alma
y más en ti yo pienso.

Para mi hija Natalia

Tus Hermosos Quince Años

Ha pasado el tiempo desde el día escogido
en que alegrara el mundo tu infantil sonrisa,
y tu mirada tierna, cual sublime brisa,
convirtiera todo en jardín florido.

Desde entondes olas de celeste encanto
en mar de inocencia te fueron llevando,
para que hoy llegaras al gentil remanso
y sagrado puerto de tus quince años.

La infantil sonrisa y la tierna mirada
en quienes te amamos seguirán reinando,
aunque altivamente te estés transportando
de inocente niña a mujer soñada.

Son tus quince años, que hoy Dios te bendice,
el umbral que lleva a una vida intensa,
que augura triunfos con bondad inmensa
y muchos, muchos años, todos muy felices.

Me perdí


Me perdí en el fondo del sublime hechizo
de tus lindos ojos,
y ante el verde inmenso de magia infinita
yo caí de hinojos.
Me perdí en las llamas de tus frescos labios
de rojo candente
que me aprisionaron con fogosos besos
de pasión ardiente.
En luz de tus ojos y ardor de tus labios
me perdí por siempre.

Me perdí en la eterna y prominente angustia
de tus senos tensos
que me prodigaron, al rozar mis labios,
sabores intensos.
Me perdí en las curvas que trazó en tu cuerpo
un escultor celeste,
y en su recorrido buscaron mis manos
su final agreste.
En tus senos tensos y en tus curvas locas
me perdí por siempre.

Me perdí en muy densos laberintos tibios,
sobrenaturales,
al son de gemidos muy altisonantes,
como de animales.
Me perdí en cascadas de caricias fuertes,
de color salvaje,
que nos transportaron en desconocido,
pero hermoso viaje.
En tus laberintos y caricias fuertes
me perdí por siempre.

Me perdí contigo en turbulentas aguas
de un mar insondable,
que formó el contacto de un cuerpo agresivo
y otro penetrable.
Me perdí contigo en prohibidas delicias
de un sexto pecado,
porque era imposible pretender que ya no fuera consumado.
En mar imposible de carnal contacto
me perdí por siempre.

Me perdí en el pubis que oculta con celo
tu profundo hirviente,
que hizo que explotara en húmedos hilos
mi pasión creciente.
Me perdí en las grutas de tus incontables
e hirientes orgasmos,
que al volver la calma siempre nos dejaron
silentes marasmos.
En tu centro hirviente de hirientes orgasmos
me perdí por siempre.

Me perdí extasiado, después del torrente,
en la extraña calma
que nos vuelve al mundo, adormece el cuerpo
y tranquiliza el alma.
Me perdí en el tierno, femenino, ingenuo
y natural contraste
de tu hermoso rostro viviendo la calma
después del desastre.
En tu extraña calma y en tu gran contraste
me perdí por siempre.

Nunca lo sabrás


Te estoy queriendo tanto y nunca lo sabrás.
Cual alma inaccesible por siempre te he mirado
sabiendo prohibido tu ser que me ha extasiado
con atracción terrible que a un corazón embiste
y que, aún viéndote ajena, sangrando se resiste
a creer en lo increíble: Que a otro estás atada.

Sumido en mi silencio tendré siempre que amarte
y aún cuando nunca sepas que un corazón partido
en mar del propio llanto se encuentra sumergido
te seguiré adorando envuelto en las tinieblas,
sabiendo que extasiada en otros brazos tiemblas
y yo estaré sufriendo en el fondo de tu olvido.

Mi ser se me desgarra, la vida se me escapa,
no cesa de escaparse e impávida se torna
en agonía incesante, eterna y lacerante,
de llantos infinitos en mares desbordantes
que matan ilusiones y ahogan esperanzas
pero que no han logrado nunca que deje de adorarte.

No importa que no sepas que te amo con locura,
lo sabe mi alma inerme y eso me basta y sobra.
Estará siempre a mi lado el eterno sufrimiento
que ante un amor tan grande a veces se avapora
transformando mis tinieblas en fulgurante aurora.
aunque tú nunca lo sepas por siempre te amaré.

Me dediqué a sufrir


Después de tanto tiempo de haber dejado mi alma
Deshecha en mar de llanto, inerme, estupefacta,
Con la mortal herida que permanece intacta
De tu abandono infame que terminó mi calma,

Regresas a pedirme perdón por lo pasado,
Que borre de un plumazo el tiempo transcurrido,
Que todo el sufrimiento lo entierre en el olvido,
Que reconstruya de la nada mi amor asesinado.

No pasa por tu mente ni en mínimo destello
Lo que debí llorarte, mi pena lacerante,
La indescriptible angustia nacida en el instante
En que tú hiciste ruinas de lo que fue tan bello.

El tiempo que ha pasado desde que me dejaste
Me dediqué a sufrir, me acostumbré a llorarte,
Y aunque a adorarte siempre mi alma condenaste
Mi vida te rechaza, mi fe la destrozaste.

No queda ni un espacio en mí para albergarte,
El vacío que dejaste lo ocupa mi tristeza,
Y aunque mi amor por ti reviva en la grandeza
Lo que hiciste de mi vida me obliga a rechazarte.

Mi corazón ardiente con ansias de adorarte
Abrió a ti una ventana de amor y de esperanza,
Pletórico de dicha, ungido de confianza,
A través de esa ventana por siempre tú escapaste.

Celos

Talvez por quererla tanto
a veces la siento ajena
y me invento un rival silente
que solo existe en mi mente,
enrarece el sentimiento
y el corazón envenena.

La imagino como quiere
mi enfermiza fantasía,
saciando con su ambrosía
alguna pasión ardiente,
absurda e inexistente
cual burda y torpe herejía.

Por mis temores y dudas
me fundo en intensa llama
porque, aunque sé que me ama,
de su querer limpio y tierno
yo creé mi propio infierno
y en él condené mi alma.

Cobardemente atosiga
este absurdo sentimiento,
obnubila el pensamiento,
destruye un amor sincero
que yace en un pebetero
con llamas que aviva el viento.

La imaginación me agobia,
la inseguridad me asecha,
y al causar profunda brecha
arruino el amor que un día
con luces de fantasía
cupido inventó en su flecha.

Lágrimas


Cuando del fondo del alma,
como el más sublime canto,
emerge de pena un llanto
que ahoga y mata la calma,

las lágrimas que humedecen
al corazón torturado
son bálsamo afortunado
de seres que desfallecen.

Si la congoja que angustia
la causa un amor burlado
el llanto así derramado
cobija una vida mustia,

pues no hay llanto más hermoso
que el de un alma traicionada,
son lágrimas matizadas
por un dolor melodioso.

Pero el más triste y más santo,
pues purifica la esencia,
conmueve con su presencia
y es un sagrado llanto;

es el de madre abnegada.
Sus lágrimas santifican
y, aunque nobles, no claudican
ante la pena obcecada.

También hay llanto inocente
que se enjuaga con cariño,
es el llanto de los niños,
son las lágrimas infantes

que humedecen rostros puros
con causa y también sin ella,
son una expresión muy bella
del sufrimiento inmaduro.

Para fortuna del mundo
y del alma sacro manto,
no solo producen llanto
los dolores más profundos,

hay lágrimas que embellecen
cual húmeda melodía,
las del llanto de alegría
que el corazón enternecen

Tu olvido


Inclemente el rayo descendió;
De miedo el horizonte
Tras las nubes cobarde se escondió,
Y la noche acariciante,
Que aunque quiso escapar no lo logró,
Su descarga electrizante,
Con relámpagos de muerte, recibió.

Igualmente tu olvido apareció;
Mi alma trepidante
Tras falsas ilusiones se ocultó,
Y mi amor aún expectante
En su fuga inocente fracasó,
Y abatido, agonizante,
Los embates de ese olvido soportó.

Tu belleza


Tu ser es un canto a la eterna belleza,
en ti hay algo que deja perplejo,
eres modelo de genial realeza
en cuyo semblante hay un vivo reflejo.

Tus ojos irradian sublime esplendor
de estrellas radiantes de azul imposible,
cuyas miradas son luces de amor,
un amor muy puro, muy tierno y sensible.

Tus labios, con tonos de idílica rosa,
son dos llamas de fuego incesante,
en cuya sonrisa cautivadora y hermosa
está la imagen del amor apasionante.

Tu cabello que ondea en tonos danzantes
va trazando rimas en hermosos versos,
y es un digno marco al fondo impactante
de hermosas facciones en celeste lienzo.

Y tu esbelto cuerpo es un monumento
al arte y la armonía, por sus grandes dones,
que despierta siempre y sin pretenderlo
en el más deprevenido, intensas pasiones.

En fin, en ti está representada la blelleza
por un escultor de manos admirables,
y ese escultor es el Dios de la realeza,
que hizo en ti la blelleza y el amor interminables.

Mi gran viejo


Este viejo de mi alma
cómo está ahora de cambiado,
el tiempo lo ha trnasformado
y lo ha sumido en la calma.

Tantos años ya vividos
tienen sus sienes plateadas,
y una imagen desgarbada
guarda sueños ya cumplidos;

claras muestras de cansancio
de una desigual batalla
con la vida que no falla
en sus oscuros presagios.

Mi gran viejo el elocuente,
el del apunte contable,
el de genio inaguantable,
el apuesto y elegante,

el que infunde un gran respeto,
el muy buen conversador,
el de pinta de doctor
y el amor de cada nieto.

El tiempo, que es implacable,
marcó huellas en el viejo,
como en un curtido rejo
ya que siempre fue incansable;

y aquella figura esbelta
que arrastró muchas pasiones,
colmó ya sus ilusiones
y hace tiempo está de vuelta,

con su carga de pesares
que es su espalda ya encorvada,
su alma un tanto resignada
olvidó amor y cantares.

Mi gran viejo el imponente,
el del chiste a flor de labio,
el de consejos de sabio,
el siempre condescendiente;

el de vida productiva,
el de tranquilo retiro,
el que dice en un suspiro:
mi misión está cumplida.

Cambiaste mi vida


La luz que en mis ojos pintaba alegría
y cubría mi vida de hermoso optimismo,
se perdió en la pena del inmenso abismo
al que me lanzaste desde tu partida.

El creerme amado me llevó a la gloria
alejado siempre de cualquier congoja,
sin saber que, ciego, en pinceladas rojas,
escribía inocente una triste historia.

Cambiaste mi vida, mi alma transformaste,
mi existencia alegre la tornaste mustia,
mi apacible asencia manchaste de angustia,
y mis ilusiones me las arrancaste.

Tanto que te adoro, más que a mi existencia,
y quería creer que tú también me amabas,
pero en ese tiempo en el que me engañabas
yo ponía el amor y tú la indiferencia.

El hombre que en tu senda encontraste un día,
lleno de esperanzas y de ser amado,
y el que en tu camino hoy queda relegado,
son muy diferentes, qué cruel ironía.

Comunión de cuerpos


Tus senos invadieron, sin tregua, abruptamente,
a mi piel que sucumbió con suma complacencia
ante el aroma fuerte de tu concupiscencia,
y probé de tu pasión la magia efervescente.

Mis manos inventaron caricias en concierto
con húmedos silencios de sexo irreverente,
en toda la extención de tu cuerpo complaciente
e hicieron que explotara la esencia de tu centro.

Tus labios y los míos frenéticos buscaron
en deslizante beso de huella interminable
la fruta prohibida con ansia inconfesable,
y el zumo del pecado felices apuraron.

En tensas humedades de cuerpos impregnados
eternos cabalgamos con furia de titanes,
uniendo los deseos en clímax delirante
de dos seres que juntos quedaron extasiados.

Tus piernas fueron marco esbelto, exuberante,
de un cuadro de pasiones y goce inagotables
que en hilos de lascivia explotó imperturbable
cual comunión de cuerpos de intrépidos amantes.

¿Para qué quererte más?

Quisiera quererte más,
pero mejor no lo intento,
si estás en mí, tan adentro,
con este amor que es intenso
no tanto como quisiera,
porque los pasos funestos
de tu olvido malhiriente,
cada vez están más cerca.

¿Para qué quererte más?
¿Para tener que llorar
tu futura indiferencia?
¿Para vivir de recuerdos
de un amor que no fue cierto?
¿Para culpar sin justicia
al inocente destino
de haber errado el camino?

Qué tristeza que en mi intento
el fracaso está seguro,
pues no es la razón quien manda
cuando de amores se trata,
el corazón da la pauta
queramos o no queramos,
y tendré que amarte más
aunque intente no quererte.

La calavera de mi amada


Sus dos cavidades tétricas, profundas,
de afilado negro y olor nauseabundo,
contuvieron ojos, siendo de este mundo;
y ahora son lagañas podridas, inmundas,
con gusanos grises en hediondas fundas
de un tono viscoso y un asco profundo.

Cómo imaginarse que hubo allí unos ojos
que irraidaron vida y fueron hermosos,
que también lloraron y fueron piadosos;
y ahora son tan solo refugio de piojos,
de arañas peludas y de insectos rojos,
de larvas que crecen en nidos pulgosos.

De alegría macabra la mueca sonriente
bajo una asquerosa cavidad nasal,
parece burlarse de un eterno mal
con una ponzoña que es, diente por diente,
resbalosa baba de humor maloliente
que hacen a las náuseas llegar al final.

Hubo allí unos labios rojos y carnosos
que amaron, besaron y fueron ardientes,
que hicieron hermosos los tétricos dientes;
que ahora son carne de insectos rabiosos
cayendo en pedazos cual piel de leproso
sin dejar ni huellas de besos ardientes.

La encéfala masa que fue inteligente,
fue motor del sexo y también del amor,
vivió sensaciones de dicha y dolor,
acabó en abono de plagas hirvientes,
arpías diminutas peor que serpientes
que dejaron solo putrefacto olor.

Lo que fue una hermosa y feliz cabellera
que ondeó en el aire y en blancas almohadas,
quedó en una greña fatal y engrasada
cual hilo de muerte que sostiene entera
la infernal caverna que es la calavera
donde estuvo el rostro de mi linda amada.

El amor ha terminado


Después de tanto tiempo
de amarnos, de entregarnos, de endiosarnos,
de no concebir la vida separados,
de vivir la pasión como alienados
cuando un sencillo roce de las manos
conduce a paraísos jamás imaginados.

Después de tanto tiempo
de ascender navegando en lontananza
en las mañanas de amor engalanadas,
cuando al primer resplandor nuestras miradas
matizaban de verde la esperanza
y nuestras almas tocaban la alborada.

Después de tanto tiempo
de compartir nuestros cuerpos, nuestras almas,
nuestros pesares, nuestros sueños, nuestras dichas,
de vivir en una eterna y espléndida caricia,
de hacer de un leve enfado la más hermosa calma
y de una gran tormenta la más sublime brisa.

Después de tanto tiempo
en que sacros juramentos de amor eternizado
con rasgos indelebles de hermosas ilusiones,
ponían a nuestro alcance el cielo para amarnos,
pues Dios para nosotros un mundo había creado
del que ni aún la muerte podría nunca arrancarnos.

Y después de tanto tiempo ¿en qué hemos terminado?
en aves que, ante el frío en su nido acumulado,
volaron taciturnas con rumbos separados;
en lánguidas promesas que la mutua indiferencia
a sórdidos abismos lanzó pulverizadas,
negando para siempre su efímera existencia.

Los roces, las caricias, al beso apasionado,
quedaron en tinieblas, perdieron sus encantos,
y así de nuestras almas se fueron para siempre
las dulces compañías de tiernas alboradas,
y nuestros corazones, inermes y agrietados,
confiesan fríamente: el amor ha terminado.

Caminante de la eternidad


Sus pies color distancia
final de piernas recias totalmente invisibles,
porque eran de sustancias de tiempos imposibles,
con rápida elegancia
hollaban el orgullo del místico infinito
en su etéreo semblante impertérrito, in situ,
en marcha interminable,
pues cada paso eterno era un mundo inescrutable
cuyas huellas son recuerdos de olvidos inviolables.

En cada paso un mundo,
en cada mundo un aire de soplo imperceptible,
su meta es más eterna que el cosmos intangible.
Sus pasos se acrecientan,
perennes, inmortales, mirando de soslayo
confines revestidos con aires de lacayos,
y tiempos que no existen
pues el sol de sus angustias quedó petrificado
al saber un horizonte jamás imaginado.

Recuerdos Diferentes


Fantásticos recuerdos
que arrullan los sentidos;
algunos, los más tiernos,
hacen de los inviernos
jardines florecidos,
porque fueron vividos

en tiempos infantiles
en que almas candorosas
sintieron dulcemente
amores inocentes,
ingenuos como rosas
sutiles, melodiosas.

Pero hay otros recuerdos
que hieren los sentidos,
pues son el tinte oscuro
de amores ya maduros,
que sueños compartidos
lanzaron al olvido,

porque este amor de adultos
de tono apasionante,
el de caricias densas,
el que nos embelesa,
se enfría lentamente
cuando el tiempo inclemente

lo impregna de costumbre,
y así se desvanece,
quedando en remembrazas
de rotas esperanzas
que ya nunca florecen,
pues lánguido fenece.

Amar en Presente




Amar en Presente

Saber que te amo, siempre lo he sabido,
no hay un desde cuándo, es eternamente,
mi cariño inmenso siempre está en presente,
pasado y futuro no tienen sentido.

¿Que te amé? no entiendo, ¿Te amaré? tampoco,
solamente entiendo que te estoy amando
y que en nuestro mundo sin tiempo esperando
nunca se ama mucho, nunca se ama poco.

Es un sentimiento inconmensurable
que de lo infinito rebosó la cima,
y escribió glorioso una hermosa rima
con lo indescriptible y lo perdurable.

Por eso recito un justo reclamo:
Cuál es el lenguaje, no he podido hallarlo,
para mi cariño poder expresarlo
y decirte entonces cuánto es que te amo.

No Puedo Quererte


Qué mas yo quisiera;
que adorarte tanto como tú mereces,
que llevarte y juntos visitar la gloria
y escribir absortos la más bella historia
de un amor aterno, como tú pretendes.

No puedo quererte;
el amor es algo que jamás se impone,
que nos llega justo cuando no se espera,
que es muy proclive a sembrar quimeras
porque está colmado de equivocaciones.

Cuando tú me olvides,
el amor, como una inspiración divina,
en un torbellino de pasión florida
llegará de pronto a engalanar tu vida
y serás amada como no imaginas.

Ya no estarás triste;
el amor no es cruel, da alternativas,
vivirás la dicha del amor sincero,
arrullada en nubes de los cielos de Eros
y flotando en luces de ilusiones vivas.

Plegaria al Cielo


Plegaria Al Cielo

Quisiera con versos expresar el canto
de almas que gritan, sin ser escuchadas,
su inocencia injustamente condenada
que envejece cada día con más espanto,
porque la esperanza, también sentenciada,
ante la indolencia se está doblegando.

Quisiera con rimas recitar el ruego
de madres, de hijos, de hermanos y esposas,
que blandiendo solo una oración piadosa
ante los destellos de armas de fuego,
reclaman libertad urgente y sin pausa
para inocentes de un conflicto ciego.

Quisiera con luces pintar de alegría
las tristes miradas de caras infantes
sedientas de amor, de voz suplicante,
con la indiferencia y ante la apatía
de una sociedad en un mundo distante:
si el dolor no es suyo la actitud es fría.

Quisiera un poema que llevara abrigo
a los desterrados por los criminales
que a la incertidumbre, peor que animales,
lanzan a inocentes en incierto sino,
pues si no se marchan van a asesinarles;
sin futuro empiezan un triste camino.

En fin, yo quisiera, y quisiera tanto,
como hacer que todos los enamorados
sean para siempre bienaventurados,
que sus corazones entonen un canto
que invada al mundo por todos sus costados
y destierre al odio con potente impacto.

Ni en Sueños te Alcanzo


El profundo cielo, sorpresivamente,
desgajó impasible, en pétalos de olvido,
un negro denso de profundo frío
convertido en noche, que caló profundo,
en la soledad que impregna de tristeza mi alma
desde que tu ausencia en dolor divaga
cubriendo de pena la que fue tu estancia.

Aferrado, insomne, a tu eterno recuerdo,
intento buscarte en un profundo sueño,
para eternizarme en mi pensamiento
y alcanzar tu imagen en el firmamento
que tras ti dejaste por borrar tu huella;
las sombras me dicen que sigo despierto
y así, como siempre, fracaso en mi intento.

Son así mis noches de esperanza eterna,
de intenciones vanas por tenerte en sueños,
pues tú me privaste hasta de las quimeras
que mi alma busca desesperadamente
en feliz pasado y triste presente.
Si no puedo hallarte en mis fantasías
tendré que buscarte en mi sueño eterno.

Matrimonio

Dos seres que juran compartir sus vidas,
que estarán unidas por las ataduras
de leyes terrenas, firmando un contrato,
como un frío pacto que a los dos condena

y sella su suerte,
porque el juramento
no es por un momento
es hasta la muerte.

Que hijos den al mundo;
que, con entereza,
vivan las tristezas
y alegrías juntos.

Y ¿Qué hay con el amor?
no se tuvo en cuenta,
porque en esa fiesta
está en todo esplendor;

no fue interrogado
ni firmó contrato,
a estar siempre intacto
quedó condenado.

Cuando la rutina
con su faz de ausencia,
haga su presencia
tenaz, paulatina,

irá desplazando
implacablemente
al amor silente
que se irá llorando.

Hasta que ese hogar
gestado en contrato,
producto de un pacto
y sin el verbo amar,

llegará a su final
pues será un tormento
y otro documento
lo disolverá.

Y dirá el corazón
de los convivientes:
El amor se siente
no es obligación.

¡ Colombia de pie !


¡Colombia De Pie!

Colombia toda unida hoy quiere reclamar
que los compatriotas que secuestrados están
por unos criminales, la banda de las farc,
recobren de inmediato su santa libertad.

Que el mundo entero sepa quiénes son las farc:
un grupo terrorista y narcotraficante
que llevan la muerte marcada en su semblante,
secuestran, extorcionan y asesinan sin piedad.

¿Acaso alguien ha visto una mayor crueldad?
sembrar minas que matan y amputan colombianos,
no importa que sean niños, mujeres o ancianos,
y reclutar a infantes para ir a guerrear.

Que el mundo nos apoye en este día especial
y mientras que marchamos pidiendo libertad,
condene sin ambages, y en busca de la paz,
a estos criminales, la banda de las farc.

Clamando ante el mundo hoy mi Colombia está
cansada de agresiones a la vida y libertad,
pidiendo comprensión, que se condene ya,
a esos terroristas, la banda de las farc.

Poema a la Pasión


Envuelta en tu piel de idílico rezo
como una canción escrita en lascivia,
tu pasión blandió su fiereza tibia
y tu excitación afloró a tu sexo.

Tu cuerpo invadió mis fibras candentes
en galopante y estridente danza,
calado solo por enhiesta lanza
que unió dos cuerpos muy sublimemente.

Y tal conjunción deificó el deseo
que aflora en dos almas de límpido amor,
y en cadencioso y eterno paseo

con pluma inspirada de pétalo en flor,
ungimos en lienzo de soles eternos
poema con rojo color de pasión.

Encuentro Pasajero

Nuestro encuentro pasajero
fue un encuentro encantador,
pues la pasión fue primero
la que nos dio ese sabor

que engolosina, que gusta,
que embadurna sin pudor,
que a veces también asusta
con un susto excitador.

Hicimos mil travesuras
que algunos llaman pasión,
disfruté de tu hermosura

y tú de mi agitación.
Reiteramos la diablura?
o fue que no te gustó.

Que No Corras La Misma Suerte

La oscura faz de tu olvido,
como un afilado estilete
de rojo intenso y candente
mató el último suspiro

del corazón que te adora,
en la vida y en la muerte,
y muriendo a Dios implora
no corras la misma suerte.

Que no saborees nunca
la misma hiel que me diste,
y que no se quede trunca,

si un desengaño la embiste,
tu vida que amores surcan
y que olvidos no resiste.

El Amor De Mis Sueños


Quisiera no verte nunca para no tener que amarte;
ya estás adentro de mi alma sin siquiera conocerte,
te presentí desde siempre, pero no sabía cuándo
emergerías como emergen, con melodía y con encanto,
de los edenes que envidian los ángeles celestiales,
las más hermosas visiones en fúlgidos manantiales.

Flotando mágicamente a través del infinito
surcaste tiempo y espacio, y en un melodioso grito
con idílicos y espléndidos matices acariciantes,
invadiste mi existencia como la más tierna amante
que aparece como un sueño de fantasía seductora,
pero que se desvanece altiva, confundida con la aurora.

Prefiero tenerte en sueños, y en sueños poder amarte,
los amores fantasiosos tienen un mundo aparte:
se pueden bajar estrellas y luceros deslumbrantes
para adornar las pasiones que consumen a los amantes;
se pueden trazar caricias en pieles de mil sabores
bajando del arco iris sus más hermosos colores.

Siempre estuviste en mis sueños y después de tanto tiempo
apareces en horizonte tan distante como el cielo;
mi corazón agobiado esperándote en silencio
deambuló por desengaños, saboreó los desprecios,
y ya casi que sin fe, perdida en los sinsabores,
no podría darte radiante el más puro de los amores.

A pesar de mis pesares seguiré esperando el día
en que ocurra el gran milagro, nacido de una utopía:
aceptarás que te quiera, me enseñarás a adorarte,
volverás a mí la fe, mi vida podré confiarte
y, al despertar de mi sueño, a tu arrullo y a tu abrigo,
la aurora se irá feliz y tú quedarás conmigo.

Se Rompió La Noche


Se rompió la noche;
en su oscuro intenso impactó indolente
con la furia tensa de acción fulminante,
una lanza hiriente de pasión moldeada
que brotó de un arma de sexo colmada
formada por cuerpos que en clímax extasiados,
se confabularon para asesinar las sombras.

Y la noche inerme,
al amparo débil de su negro escudo
pensó escaparse, lo intentó y no pudo,
porque los amantes, de lascivia untados,
de concupiscencia y de pasión armados
anhelaban juntos capturar su manto
y sumergirse en él para seguir pecando.

Sucumbió la noche,
su brillante oscuro se fue transformando
en sábanas cómplices de tálamo ardiente,
que envolvió en sus llamas de pasiones fuertes
a los dos amantes que se confundieron
y, al tocar la cumbre del edén eterno,
explotaron ellos y también la noche.

Aroma De Mujer


Aroma de mujer que nubla los sentidos
y lleva a un mundo extremo de gran fascinación,
efluvio que estremece y conquista corazones
que absortos y embrujados apuran sus latidos.

Fragancia irresistible de flores encantadas
grabadas con pinceles de rayos fulgurantes,
en piel que es un jardín hermoso, deslumbrante,
de idílicas facciones por Venus envidiadas.

Esencia que acaricia con notas musicales
que danzan cadenciosas en luz de pentagrama,
sobre ondas de colores de ilimitable gama
que brotan deslumbrantes de ignotos manantiales.

Perfume que tu cuerpo irradia y enloquece
llevando hasta la cima de inédito embeleso,
cuando al roce imperceptible de tu más sencillo beso
despiertas sentimientos que fascinan y estremecen.

Quisiera sumergirme, de dicha contagiado,
en el mar de tus aromas con olas celestiales,
navegar en infinito sobre luces de cristales
y en ese mar por siempre quedar eternizado.

Murieron Los Recuerdos


Murieron los recuerdos de agónicos amores
en cofres polvorientos de olor metalizado,
se hicieron tan adultos y ancianos se tornaron
ante una espera eterna cual senda interminable
que los llevó indolente, en vez de rescatarlos,
hacia un final de espinas de cactus infectados.

Cual flores marchitadas que en vida prodigaron
aromas y colores de amores entregados,
los míticos recuerdos se fueron esfumando
pacientes a la espera de ser alimentados,
como, antes de nacer, también alimentaron
idílicas pasiones en almas encantadas.

Guardaron la esperanza de ser recuperados,
de alimentar amores que estaban aplazados,
pero una oscura tinta de cruel indiferencia
trazó sobre su esencia la imagen del olvido,
y aquellos cofres, antes de amor alimentados,
ahora son ataúdes de muertos olvidados.

Amor sin confesión



Se quebraron las alas de las almas
que volaban sin rumbo ni destino
porque nunca encontraron el camino
que borraron los pasos de fantasmas.

Se adoraron y nunca lo supieron,
con pasión se besaron sin sentirlo,
se exresaron pasiones sin decirlo,
sin nacer sus caricias, se murieron.

De temor enceguecidos corazones
el amor jamás se confesaron,
sin razón ninguna imaginaron
recíprocos rechazos sin razones.

En silencio plasmado en infinito
con nubes de azul interminable,
se amaron con pasión inconfesable
que se hundió para siempre en mudo grito.

Penas y alegrías del amor