
Un clasificado que había publicado,
en mi triste vida te hizo aparecer;
en él se decía que urgentemente se necesitaba
el inmenso cariño de una gran mujer,
para un alma mustia que ansiaba querer.
Pocos requisitos, pero muy estrictos,
en él se exigían para concursar:
corazón inmenso, un alma muy tierna,
gran inteligencia que con la belleza debía armonizar,
y un cuerpo que no fuera a desentonar.
Lindas aspirantes, todas muy prestantes,
y con un currículum para envidiar,
aspiraban a esa bacante ocupar;
a los requisitos, cumplidos con creces,
agregaban algo que hacían resaltar:
su gran experiencia en el arte de amar.
El clasificado no había mencionado
ninguna experiencia en el arte de amar,
y por el contrario: mucho currículum y mucha experiencia
sus hojas de vida iba a perjudicar
y en cero el puntaje les podría quedar.
Hojas de vida se fueron descartando
y una sobrevivió a la eliminación:
nada de experiencia, cero currículum,
llena de ternura y de fascinación,
toda manuscrita con tinta de amor.
Con merecimientos, por aclamación,
sin referencias ni recomendación,
fuiste la elegida de mi corazón.
Y ahora un nuevo aviso voy a publicar,
pero esta vez en la página social
anunciando al mundo mi felicidad.
en mi triste vida te hizo aparecer;
en él se decía que urgentemente se necesitaba
el inmenso cariño de una gran mujer,
para un alma mustia que ansiaba querer.
Pocos requisitos, pero muy estrictos,
en él se exigían para concursar:
corazón inmenso, un alma muy tierna,
gran inteligencia que con la belleza debía armonizar,
y un cuerpo que no fuera a desentonar.
Lindas aspirantes, todas muy prestantes,
y con un currículum para envidiar,
aspiraban a esa bacante ocupar;
a los requisitos, cumplidos con creces,
agregaban algo que hacían resaltar:
su gran experiencia en el arte de amar.
El clasificado no había mencionado
ninguna experiencia en el arte de amar,
y por el contrario: mucho currículum y mucha experiencia
sus hojas de vida iba a perjudicar
y en cero el puntaje les podría quedar.
Hojas de vida se fueron descartando
y una sobrevivió a la eliminación:
nada de experiencia, cero currículum,
llena de ternura y de fascinación,
toda manuscrita con tinta de amor.
Con merecimientos, por aclamación,
sin referencias ni recomendación,
fuiste la elegida de mi corazón.
Y ahora un nuevo aviso voy a publicar,
pero esta vez en la página social
anunciando al mundo mi felicidad.