Tu punto "G"


De tanto explorar tu cuerpo
y de escudriñar tu ser,
cuando sin ningún recato
tú me entregas dulcemente
tus encantos de mujer,

Con aquel arrobamiento
en que me envuelve tu piel
inconsciente voy llegando,
como en éxtais flotando,
a tu eterno punto G.

Y sorpresivamente tu apasionada actitud
envuelve todo mi cuerpo, en repetidos torrentes,
con la fuerza de un alud,
en sentimiento inquietante

Tan hermoso y fascinante
que pasa del alma al cuerpo
con esa mágica llave
que es tu hermoso punto G.


Murieron los recuerdos



Murieron los recuerdos de agónicos amores
en cofres polvoriendos de olor metalizado,
se hicieron tan adultos y ancianos se tornaron
ante una espera eterna cual senda interminable
que los llevó indolente, en vez de rescatarlos,
hacia un final de espinas de cactus infectados.

Cual flores marchitadas que en vida prodigaron
aromas y colores de amores entregados,
los míticos recuerdos se fueron esfumando
pacientes a la espera de ser alimentados,
como, antes de nacer, también alimentaron
idílicas pasiones en almas encantadas.

Guardaron la esperanza de ser recuperados,
de alimentar amores que estaban aplazados,
pero una oscura tinta de cruel indiferencia
trazó sobre su esencia la imagen del olvido,
y aquellos cofres, antes de amor alimentados,
ahora son ataúdes de muertos olvidados.


Esa parte de mi alma


Hace tanto que te fuiste
y aunque el tiempo haya curado
mi dolor desesperante,
aún queda en mi interior
algo que no sé qué es,
de todo lo que me diste.

¿Seguiré aún enamorado
en un rincón oculto de mi alma?
parece ser ese algo,
y aunque ya no desespero,
ni sufro, ni lloro a solas,
te recuerdo con la calma
que me ha prodigado el tiempo
que no has estado a mi lado.

Quisiera volver a verte
algún día en mi vejez,
para poder rescatar
esa parte de mi alma
que por haberte amado tanto,
quedó adherida a tu alma,
y poder liberarla entera
cuando Dios así lo quiera,
al mar de la eternidad.


Tu ausencia


Navegando el tiempo en la triste nave de tu atroz ausencia
me adentré en senderos de dolores nuevos e ilusiones viejas,
pues quería alejarme de la dicha intensa que viví a tu lado;
y en mi loco empeño me alejaba tanto que me fui acercando
al futuro incierto que es mi mundo oscuro ya sin tu presencia.

Y enrumbé mi nave para regresarme impacientemente
retomando el rumbo que anegado en llanto dibujé a mi paso,
pues pensé, en mi angustia, que en aquel pasado volvería a encontrarte;
y me hallé zurcando una ruta incierta de recuerdos claros
en que tu presencia tallada en mi alma se me va alejando.

Te alejaste tanto que tan dentro mío continúas estando,
te llevaste mi alma en el gran amor del que estará impregnado
ese corazón que hace tanto tiempo me adoraba tanto.
Anclaré mi nave en el tiempo eterno del feliz pasado
donde estás por siempre, no en mi futuro, donde ya no existes.



Penas y alegrías del amor