Quisiera amarte

Quisiera amarte sin llanto y sin aungustia,
sin tener que sufrir porque me olvidas,
sin tener que celar porque me engañas,
sin tener que callar porque no escuchas.

Quisiera amarte sin tiempo y sin distancia,
sin tener que llorar cuando te marchas,
sin tener que esperar a que regreses,
sin que exista ese mar que nos separa.

Quisiera amarte sin dudas ni temores,
sin tener tantas preguntas sin respuestas,
sin sentir tus caricias inseguras,
sin sentir tus miradas tan distantes.

Y esperando amarte como yo quisiera
en el fondo vacío del infinito
en gotas de tristeza se me va la vida,
y envuelta en llanto se envejece mi alma.



Meme "Mi mundo libre"

Meme Mi mundo libre Enviado por Yudith

Para cumplir cariñosamente con este Meme "Las 14 cosas que te derriten o te sacan una sonrisa":

1.- El llanto con el que un bebé anuncia su llegada a este mundo.
2.- Las lágrimas que encuentro rodando sobre mi guitarra cuando termino de entonar una canción de amor.
3.- Las musas culpables de que exista este rincón poético.
4.- Los juegos en el play station, en los que nunca he podido ganarle a mi hija.
5.- El hermoso gris de una tarde de invierno.
6.- Las cristalinas aguas de un romántico riachuelo, que nunca acaban de pasar.
7.- El beso inocente de un amor infantil.
8.- Los sueños fantasiosos con un amor ímposible.
9.- El 5 a 0 con que la selección Colombia derrotó en su casa a la poderosa Argentina.
10.- El grito de felicidad de los rescatados por el ejército colombiano, de las garras de las Farc.
11.- El rojizo imposible de una puesta del sol en el llano colombiano.
12.- La infinita ternura que hay en la mirada de un niño especial.
13.- La franqueza inocente e irreverente de los niños.
14.- El inesperado "SI" ante una propuesta de amor un tanto indecorosa.

Qué difícil es


Qué difícil es poderme acostumbrar
a ver transcurrir la vida con la esperanza perdida
de tu amor recuperar,
a ver los días tan tristes porque desde que te fuiste
nada los volvió a alegrar.
Qué difícil es poderme acostumbrar
a vivir estoicamente en la triste inmensidad
de oscuridad y despojos, porque la luz de tus ojos
ya no me volvió a alumbrar.

Qué difícil es poderme acostumbrar
a sentir mis labios fríos, pues los tuyos que eran míos
nunca volveré a besar,
a ver la naturaleza afligida en su belleza
sin tu sonrisa estival.
Qué difícil es poderme acostumbrar
a sentir en el ambiente un silencio sepulcral
que quiere, de vuelco en vuelco, descubrir los dulces ecos
de tu voz angelical.

Qué difícil es poderme acostumbrar
a que estás en otros brazos y que alguien en su regazo
toda te acariciará,
a mis nocturnas angustias asido a frazadas mustias
con tus aromas de mar.
Qué difícil es poderme acostumbar
a reprimir los deseos que consumen mi ansiedad,
cuando mi cuerpo en el lecho aún reclama su derecho
a poderte acariciar.

Qué difícil es poderme acostumbar
a la que fue nuestra estancia, privada de las fragancias
de tu efluvio corporal,
a soportar esta llama que arde con fulgente flama
y que nunca se extinguirá.
Qué difícil es poderme acostumbrar
a sufrir las inclemencias de mi cruda realidad
llevando cual penitencia la falta de tu presencia, hasta que llegue el final.
Será imposible poderme acostumbrar.

Divorcio

Con la mirada apagada de la justicia invidente
y ante una fría balanza que sopesa sinrazones,
apagando abruptamente la voz de los corazones
el juez emitió su fallo, a ley, muy solemnemente.

Y de un plumazo, impasible, como un verdugo inclemente,
ejecutó al amor sollozante para cumplir su sentencia,
sin oír a un corazón que suplicaba clemencia
pues guardaba la esperanza de rescatar a su amante.

Y en el otro corazón se confundían sentimientos,
que el amor seguía latente, que pudo más el orgullo,
que el efímero adulterio pulverizó aquel capullo
donde guardó la confianza que se deshizo en el viento.

El perdón que se imploraba en mares de intenso llanto
se estrelló contra el silencio de un sentimiento herido
que vio en la separación el castigo merecido,
aunque el amor perdurara cubierto por negro manto.

Y años de amor vividos plenos de dicha y encanto
quedaron en un instante por la justicia enterrados;
qué precio que un corazón pagó por fatal pecado
y que otro también pagó por no poder perdonarlo.

Penas y alegrías del amor