
La luz que en mis ojos pintaba alegría
y cubría mi vida de hermoso optimismo,
se perdió en la pena del inmenso abismo
al que me lanzaste desde tu partida.
El creerme amado me llevó a la gloria
alejado siempre de cualquier congoja,
sin saber que, ciego, en pinceladas rojas,
escribía inocente una triste historia.
Cambiaste mi vida, mi alma transformaste,
mi existencia alegre la tornaste mustia,
mi apacible asencia manchaste de angustia,
y mis ilusiones me las arrancaste.
Tanto que te adoro, más que a mi existencia,
y quería creer que tú también me amabas,
pero en ese tiempo en el que me engañabas
yo ponía el amor y tú la indiferencia.
El hombre que en tu senda encontraste un día,
lleno de esperanzas y de ser amado,
y el que en tu camino hoy queda relegado,
son muy diferentes, qué cruel ironía.
y cubría mi vida de hermoso optimismo,
se perdió en la pena del inmenso abismo
al que me lanzaste desde tu partida.
El creerme amado me llevó a la gloria
alejado siempre de cualquier congoja,
sin saber que, ciego, en pinceladas rojas,
escribía inocente una triste historia.
Cambiaste mi vida, mi alma transformaste,
mi existencia alegre la tornaste mustia,
mi apacible asencia manchaste de angustia,
y mis ilusiones me las arrancaste.
Tanto que te adoro, más que a mi existencia,
y quería creer que tú también me amabas,
pero en ese tiempo en el que me engañabas
yo ponía el amor y tú la indiferencia.
El hombre que en tu senda encontraste un día,
lleno de esperanzas y de ser amado,
y el que en tu camino hoy queda relegado,
son muy diferentes, qué cruel ironía.