
De tanto explorar tu cuerpo
y de escudriñar tu ser,
cuando sin ningún recato
tú me entregas dulcemente
tus encantos de mujer,
Con aquel arrobamiento
en que me envuelve tu piel
inconsciente voy llegando,
como en éxtais flotando,
a tu eterno punto G.
Y sorpresivamente tu apasionada actitud
envuelve todo mi cuerpo, en repetidos torrentes,
con la fuerza de un alud,
en sentimiento inquietante
Tan hermoso y fascinante
que pasa del alma al cuerpo
con esa mágica llave
que es tu hermoso punto G.



